Distintos momentos de la vida del Foro

Manolo del Águila en su corta pero intensa actividad como Presidente del Foro

El Foro Cultural 3 Taurinos 3, una manera distinta de entender la Cultura Taurina

EL FORO CULTURAL 3 TAURINOS 3 se fundó gracias al impulso de Manuel del Águila del Águila, ya fallecido y Presidente de honor perpetuo de EL FORO.

Tenía las ideas muy claras y un objetivo: frente al mundo tradicional que sostiene a las Peñas al uso, ayunas de vida cultural, ofrecieron CULTURA OBJETIVA, la que se fundamenta en las Instituciones que son las que nos diferencian de los animales. Manolo sabía, como Gustavo Bueno, que: Una peña taurina es, por de pronto, una peña, o «tertulia o reunión regular de amigos». Pero no todas las tertulias o reuniones regulares de amigos son «peñas». ¿Por qué se llaman peñas a algunas tertulias o reuniones de amigos y no a todas? Tampoco es fácil responder. El término «peña» tiene en español antiguo, además del significado geológico de «piedra grande», el significado de «fortaleza» o el de «castillo» (como generalización, acaso, del latín penna, «almena»); pero también la palabra latina penna (que significa «pluma», de donde piel, abrigo, amparo) acabó desembocando en el término castellano «peña». Y todavía se complica más el asunto si admitimos la posibilidad de que «peña» tenga alguna influencia o «contaminación semántica» de «piña» (en latín pinea); en cuyo caso la «peña de amigos» tendría la connotación de «piña» formada por un grupo de personas reunidas para defender algo, acaso desde una fortaleza o desde un abrigo.

En cualquier caso, a estas connotaciones nos atenemos, y no sólo por razones etimológicas, sino teniendo en cuenta la regla según la cual «entender algo es entender contra quien ese algo se ha constituido o sigue constituyéndose». El antagonista, en nuestro caso, no es difícil de identificar: es el «movimiento antitaurino» que viene de muy atrás (por ejemplo, de los Decretos Pontificios, desde Pío V hasta Pío IX) y que en nuestros días se alimenta de fuentes nuevas que muy poco tienen que ver con los Papas de Roma. Pues mientras que los Papas de Roma condenaban las corridas de toros en función de los toreros (los toros, bestias irracionales, casi máquinas, no constituían para ellos especial motivo de preocupación; sus escrúpulos venían del peligro de que un torero, como animal racional, se expusiera a la muerte por simple juego, vanidad o espectáculo), en nuestros días se pretende condenar a las corridas en función del toro.

Pero las corridas de toros son cultura, y cultura muy desarrollada y refinada. Podrá irse contra los toros, como podrá irse contra la guerra nuclear o contra la silla eléctrica, pero no en nombre de «la Cultura», es decir, incurriendo en la estupidez más indocta propia de quienes, desconociendo los rudimentos de la antropología cultural, creen decir algo afirmando que los toros, la guerra nuclear o la silla eléctrica, «no son cultura». Serán formas de cultura opuestas a otras formas de cultura, pero en ningún caso son «Naturaleza». Y esto sin perjuicio de que quienes buscan acabar con las corridas de toros, tengan razones, dentro de nuestra «cultura», para pretenderlo.

En cualquier caso, las peñas, que también son, desde luego, instituciones culturales, se definen por sus contenidos, por tanto, por sus contenidos culturales. No es lo mismo una peña de mus que una peña de fútbol. El contenido (cultural) de las peñas taurinas son los toros de lidia y los toreros. Toros y toreros son inseparables en la corrida;

¿Cuál es el contenido (cultural, desde luego) de una peña taurina? El toro de lidia y el torero, es decir, la relación y la interacción entre ambos. La dificultad estriba en cómo interpretar esta relación, esta interacción. Unos la verán como un caso de caza estilizada, otros como un simple juego y algunos incluso como un deporte. En cualquier caso las relaciones entre el toro y el torero se establecen a través del público que llena la plaza.

Y si esto fuera así, a las peñas taurinas, en general, y en particular El Foro Cultural 3 Taurinos 3, podría asignársele una función aún más precisa que la que es propia de las funciones defensivas de las peñas o piñas constituidas para mantener viva alguna empresa cultural de importancia amenazada. Las peñas taurinas, y El Foro en particular, podrían asumir las funciones propias de una hetería «consagrada» a la promoción y profundización de una institución cultural tan refinada y única como lo es la corrida de toros de lidia. Una institución al margen de la cual, no sólo los toreros, sino también los toros de lidia, dejarían de existir (http://nodulo.org/ec/2003/n019p02.htm).

Y Manolo, clarividente como Dº Gustavo lo logró y a partir de él, de su manera de entender la Peña como defensa de los toros contra sus enemigos desarrolló un sin fin de actividades dedicadas a, según se recoge en el articulado de los Estatutos de este FORO:

1º.- Realizar actividades que se consideren convenientes para la promoción y desarrollo cultural del mundo del toro.

2º.- Organizar y coordinar actos literarios, charlas-coloquios, conferencias, tertulias, concursos sobre temas taurinos, así como orientar e impulsar las actuaciones de las mismas. 3º.- Fomentar la amistad entre los distintos clubes y asociaciones que sean afines a la cultura del toro bravo de lidia.

3º.- Promover y alentar la participación de EL FORO en todos aquellos organismos públicos o privados de ámbito provincial, autonómico, estatal e internacional, ya existentes o de nueva creación, que de modo directo e indirecto puedan contribuir a la realización de los fines de EL FORO o redundar en beneficio de los aficionados.

En sus primeros años contó con la inestimable ayuda de Manuel Illescas, profundo conocedor del toro bravo.

Hoy, El Foro es un referente en España.

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